📯 MANI y SOL, el nacimiento del 🌞sol y la luna 🌔 (MITOLOGÍA NÓRDICA)
Los carros estaban preparados, los corceles Arvakr (el despertador temprano), Allsvinn (el marchador veloz) y Alsvider (el más veloz), enganchados e impacientes para comenzar lo que iba a ser su recorrido diario, pero quién iba a guiarles por el camino correcto. Los dioses buscaron entonces a su alrededor y los dos bellos hijos del gigante Mundilfer ("Mundilfari", de quien no sabemos nada. Su nombre podría significar "El que se mueve según determinados tiempos") y su esposa Glaur, la cual era probablemente una de las hijas de Surtr (líder de los gigantes de fuego y guarda de las fronteras de Muspellsheim), llamaron su atención.
El gigante estaba muy orgulloso de sus hijos y les había dado el nombre de los recién creados orbes, el dios Mani (Luna) y la diosa Sól (Sol) (esposa de Glenr, abrirse en las nubes, y madre de Sunna, aunque en algunos textos se dice que Sunna solo es otro nombre para Sól), pero para los dioses la arrogancia del gigante al nombrar a sus hijos, y más encima como los orbes recién creados era demasiada; así que decidieron ungirlos como los encargados de conducir los corceles de sus brillantes homónimos; tanto porque ya poseían los nombres, como porque querían bajarle los humos al engreído gigante. Tras recibir los consejos de los dioses, fueron llevados hasta el cielo y día tras día, cumpliendo con sus obligaciones asignadas, condujeron los corceles a través de los senderos celestiales (Arvakr Allsvinn y Alsvider son los caballos de Sól, por alguna razón los de Mani nunca fueron nombrados). Es así, que los dioses crearon las diferentes partes del día y el año y las fases de la luna, para que Sol y Mani supieran dónde encajarían en el gran esquema de las cosas.

Los dioses entonces tomaron conciencia del poder del sol y del peligro que corría la tierra al ser iluminada por este, es así que según uno de los poemas de la Edda poética , una figura llamada Svalinn fue asignada a cabalgar en el carro de sol y sostener un escudo entre ella y la tierra de abajo. Si él no hiciera esto, tanto la tierra como el mar se consumirían en llamas.
Por su parte, Mani no se dignó a estar solo: según el capítulo 11 de la Edda prosaica en el libro Gylfaginning, la figura entronizada de los Altos estados dijo que dos niños llamados. Una vez, mientras Hjúki, la luna creciente, y Bil ,la luna menguante, habían sido obligados por su cruel padre Viðfinnr a acarrear agua toda la noche, utilizando para ello el palo Simul (en español, Eterno) apoyado en el hombro de cada uno, y a su vez este sosteniendo el cubo Sæg (búsqueda). Mani se acerca rápidamente a la tierra y en un arrebato se los lleva, y desde ese momento, los dos hermanos le siguen en el cielo. Los antiguos nórdicos creían ver a estos niños, con sus cubos perfilándose levemente sobre la Luna.
Otro punto importante es que Sól y Mani tenían otra hermana, llamada Sinthgunt, la que es la diosa del flujo del tiempo y del cambio de poder. Hay poca mención de ella en la literatura, pero se sabe que se la consideraba mágica y poderosa, y que a veces podía ser aterradora.
A pesar de la magnificencia de la creación y la importancia de los roles de Mani y Sól para el transcurso de los tiempos, es sabido por los nórdicos que el mal siempre sigue de cerca los pasos del bien con la intención de destruirlo, por lo que los antiguos habitantes de las regiones del norte imaginaron que tanto Sól como Mani eran perseguidos incesantemente por los fieros lobos llamados Sköll (repulsión) y Hati (odio). Hijos/hermanos de Fenrir y hermanos de Mánagarm, el perro de la Luna que devora la carne de los muertos.
Se cuenta que era la envidia el único sentimiento que los sacudía, y por ende, su único objetivo era alcanzar y devorar a los brillantes y hermosos objetos que perseguían, Sköll perseguía a Sól y Hati a Mani, para que el mundo volviera a estar envuelto en su oscuridad inicial. Pero pendía de ellos una maldición hecha por Odín, la que decía que sólo cuando llegara el Ragnarök serían capaces de alcanzarlos y destrozar los carros celestiales.
Se cuenta que a veces, los lobos alcanzaban e intentaban devorar sus a presas, produciendo consiguientemente un eclipse de las brillantes orbes. Entonces, la gente aterrorizada provocaba un estruendo tan ensordecedor, que los lobos, asustados por el ruido, los soltaban de sus mandíbulas. Una vez libres de nuevo, Sól y Mani reanudaban su camino, perseguidos velozmente por los hambrientos monstruos a través de su estela, esperando con ansia el momento en el que sus esfuerzos se vieran recompensados con el fin del mundo.
Es importante recalcar que las naciones del Norte creían que sus Dioses habían emergido de una alianza entre el elemento divino, Börr y el mortal Bestla, la giganta, por lo que eran finitos y estaban condenados a perecer junto al mundo que habían creado, en el Ragnarok o el ocaso de los dioses.
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