lunes, 29 de enero de 2018

El origen de Kali y el asesinato del demonio Majishá


Qué pensarías si te dijera que la creencia hindú, ve en el amor maternal y el instinto animal femenino, a la fuerza más sanguinaria y violenta de la naturaleza humana, y además personificada en una oscura mujer. No es acaso esta una imagen, muy alejada de la delicada y tierna madre que persiste en la imaginación de muchos de nosotros. ¿Te dio curiosidad?, entonces déjame presentarte a Kali, la justicia maternal violenta que encarna las fuerzas del mal y el poder destructor del tiempo, pero con el propósito, de recuperar el balance del cosmos. Diosa que conocerás en este artículo.

Comprender a Kali, no es tarea sencilla, especialmente si partimos de la idea de que esta no es una diosa independiente, sino que, a grandes rasgos, es una de las personalidades de párvati, esposa de Shiva, madre de Ganesh y Skanda (dios hindú de la guerra). ¿Pero cómo puede ser esto? Bueno, pone mucha atención a lo siguiente para que me entiendas. Para el tantra hindú, específicamente los seguidores del “Vama Marga” (el sendero de la mano izquierda en el que se que busca la evolución combinando la practica del yoga con la vida sexual), la liberación de la energía y expansión de la conciencia son objetivos que se alcanzan a través del equilibrio entre la carne y el espíritu, por lo que todas las expresiones puras del ser, deben ser aceptadas como sectores independientes y dependientes. Es por ello que la expresión de la ira maternal y la justicia violenta, fue personificada en una diosa de nombre diferente, pero que no deja de ser párvati. Pero hay que dejar en claro, que los devas (dioses) son encarnaciones o emanaciones de los poderes de la naturaleza dotadas con un altísimo poder de consciencia y no meras personificaciones de las cualidades humanas.

Ahora sobre el origen del Kali, podremos decir que su primera aparición fue en el texto más antiguo de la lírica hindú, el Rig-veda, a mediados del segundo milenio a. C. no como diosa, sino como una de las siete lenguas de Agní, el dios hindú del fuego y el más importante del Rig veda, -posee 2000 mantras-, se define como el poder universal de la voluntad divina acoplada a la sabiduría. Sin embargo, la personalidad de Kali aparece en otra diosa llamada Ratri (la noche), hermana de Ushas (la luminosidad o despertar de la consciencia) y que a pesar de lo que occidentalmente interpretamos como oscuridad, Ratri (Rātrī), es concebida como luminosa según nos revela el himno 1127 del Rig Veda. 

Otra versión de su origen se da en la literatura del período Sangam de los tamiles (en el sur de la India), donde aparece una diosa sanguinaria llamada Kottravai. Como Kali, es brutal e inspira miedo en la gente por sus crueles prácticas. Es probable que la fusión entre Ratri y la Kottravai indígena produzca a diosas temibles del hinduismo medieval, entre ellas Kali, que es la más predominante. 

Por último, el mito más expandido sobre su procedencia se da en el texto Devi mahatmiam (también conocido como Chandi o Durga sapta sati) del libro Markandeia puraná, escrito entre el 300 y el 600 de la era cristiana. Y esta es la historia que conocerán a continuación.

(a-sura significa ‘no-dios’ aunque no tiene una connotación tan negativa como el término español «demonio»), El mito comienza con Majishásura, un asura, que a pesar de ser prácticamente un demonio, era piadoso y meditaba en el dios de cuatro cabezas Brahmá. Un día, Brahmá le dio una bendición que cambió su rumbo: Majishá no podría ser derrotado en batalla por ningún varón ni dios. Es así que el demonio Majisha pervirtió su ser y trató de demostrar su poder usurpando Suargaloka (los planetas celestiales) a los devas (dioses y diosas). Al ver el poder de Majishá, estos le pidieron la ayuda a los tres dioses Brahmá, Visnú y Shiva, quienes unificaron sus energías materiales en Párvati y crearon a Durgá (la ‘inaccesible’ asesina de demonios, Durga es un aspecto de Deví, también conocida como Devi Majamaia. En el texto Devi-majatmiam ella es conocida también como Majamaia), para matar al demonio. Los dioses le dieron las ropas y como vehículo un león y sola peleó contra Majishasura y su enorme ejército.


En su defensa Durga (la gran madre) tomó la forma de una feroz diosa negra, oscura y flaca, con colmillos prominentes, y llevando un collar de cabezas humanas y una piel de tigre. Es así que nació Kali, cuya aparición hizo temblar al mundo de miedo matando a los demonios entre rugidos. (Hay otras formas del mito que dice que Kali nació de la frente de Durgá como una entidad aparte). 


En una de las luchas contra los demonios, Kali debió luchar contra Raktabīja durante un largo tiempo, pero la fuerza de este no mermaba, ya que al ser herido de cada gota de su sangre surgían mil demonios tan poderosos como él. Entonces Durga se desdobló en una segunda forma, llamada Chandi. Es así que mientras Kali se bebía la sangre del gigante antes de que tocara el suelo, Chandi pudo dar muerte al monstruo y a sus huestes. 


Otra versión cuenta que Kali en vez de beberse la sangre, creó de su propio sudor a dos hombres, los Thugs, que la ayudaron a derrotar a los demonios. Una vez creados, la diosa le regaló un pañuelo a cada uno de ellos para estrangular a los demonios. Así los matarían sin verter sangre y evitarían el nacimiento de nuevos seres malignos. De este modo consiguieron vencerlos.

Acabado el combate, Kali permitió a estos dos primeros Thugs que conservaran los pañuelos en recuerdo de su colaboración en la lucha por la salvación de la humanidad. Además, sería el medio que utilizarían para ganarse la vida y alimentar a sus familias. Esta recomendación divina fue interpretada como un mandato, de modo que los Thugs creían cumplir una obligación religiosa cuando robaban y estrangulaban a sus víctimas. 


La secta de los thug existió en la India durante más de 300 años, llegó a tener un millón de adeptos y fue supuestamente responsable de matar el mismo número de víctimas. Hace unos 160 años, los británicos la erradicaron bajo el liderazgo de William SIeeman.

Es así que entre lucha y lucha, Dungá, Kali y Chanda lograron derrotar a Majishásura y su ejército.


Cuando su victoria sobre los gigantes quedó consumada, bailó de alegría tan furiosamente, que la tierra tembló bajo su peso. Ante el ruego de los dioses, Shiva le pidió que depusiera su actitud, pero como a causa de su estado de excitación no le reconoció, se tumbó él mismo entre los muertos. Ella continuó bailando hasta que apercibió a Shiva debajo de sus pies; inmediatamente sacó la lengua, avergonzada por la falta de respeto que había cometido con él’. (Shiva a sus pies, representa el potencial pasivo de la creación. Así Kali es su Shakti, o el principio femenino universal y la fuerza energizante de todas las divinidades masculinas, incluyendo a Shiva).




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