📯 ELFOS de la LUZ en la MITOLOGÍA NÓRDICA (estudio completo)
En el inicio de todo, después de la muerte de Ymir y mientras los dioses estaban ocupados creando la Tierra, una horda de criaturas con aspecto de gusano habían estado reproduciéndose en la carne descompuesta del gigante primordial. Estas desagradables criaturas terminaron atrayendo la atención divina. Convocándoles ante su presencia, los dioses les dieron primero forma y les dotaron de una inteligencia sobrehumana, tras lo cual los dividieron en dos grandes clases. La primera correspondía a los enanos, seres de naturaleza oscura, traicionera y taimada, quienes fueron desterrados a las profundidades de Svartalfheim. Según palabras del mismo historiador Snorri Sturluson a estos enanos (dvergar) se les conoce como “elfos oscuros” (dökkálfar) o "elfos negros" (svartálfar). (Es incierta la denominación ya que no se es seguro que la tradición considerara a los enanos como elfos).
Al resto de estas pequeñas criaturas, incluyendo todos los que eran hermosos, benignos y provechosos, fueron llamadas hados y elfos, y fueron enviados para que moraran en el espacioso reino de Alfheim (hogar de los elfos), situado entre el cielo y la tierra, de donde podían descender siempre que quisieran, para cuidar de las plantas y las flores, jugar con los pájaros y las mariposas, o bailar en la hierba a la luz de la Luna. A estos, Snorri les refiere como "elfos de la luz" (ljósálfar). La descripción de la tierra de los elfos se da en el poema llamado la visión de Gylfi (Gylfaginning)
Los elfos en la cultura germánica

En nórdico antiguo eran llamados álfar, y a pesar de que no existen descripciones más antiguas o contemporáneas, la aparición de seres etimológicamente relacionados a los álfar en varios folklores posteriores, sugiere fuertemente que la creencia en elfos era común entre todos los pueblos germánicos, y que no se limitaba a los antiguos escandinavos.
A pesar de que el concepto en sí mismo nunca está definido claramente en las fuentes existentes debido a que no existen mitos que hablan específicamente de ellos, los elfos parecen haber sido concebidos como seres o espíritus poderosos y hermosos. Es anecdótico entonces, darnos cuenta que varios hombres famosos parecen haber sido elevados al rango de elfos luego de su muerte, como el rey Olaf Geirstad-Alf.
De la misma manera, según las antiguas sagas legendarias, el cruce entre elfos y humanos es posible en la antigua creencia nórdica. Por ejemplo, se hace presente el relato de la reina humana que tuvo un amante elfo y dio a luz al héroe Högni (Hagen), entre otros ejemplos. Otro ejemplo es Völundr, del cantar de Völundr, un herrero supuestamente hijo del rey de los Finnar al que también se le atribuye ser líder de los Álfar o inclusive un mismo Álfar. O la violación del rey Helgi a la elfa Alfkona, que da cabida a una hija mestiza. Leyendas que dan cabida a una línea de reyes locales que gobernaron Álfheim, que según la tradición se correspondía con la provincia moderna sueca de Bohuslän y la provincia noruega de Østfold, y ya que tenían sangre élfica, se decía que eran más hermosos que la mayoría de los hombres. En la saga de Thorstein hijo de Viking se hace un recuento de estos reyes locales.
Es importante aclarar que existen interpretaciones contrapuestas con respecto a la relación entre los Elfos y los Aesir, debido a que en muchas de las sagas legendarias, la Edda Poética e incluso hasta en la poesía escáldica, los elfos se relacionan directamente con los Æsir. De igual forma, los eruditos han comparado de cierta manera a estos personajes con los Vanir (Por ejemplo en el poema Lokasenna, se enumera a los dioses visitantes categorizando a Freya, Frey y sus siervos como elfos) . Relación que se contradice a la explicada en Alvíssmál, texto en que los separa rotundamente. De hecho la única relación directa se presencia en el Grímnismál, en donde se relata que Frey era el señor del mundo de los Elfos y por ende, de los elfos de luz (En el Grimmnismál se relata que este reino le fue entregado a Frey en celebración de la caída de su primer diente). Otro hecho irrefutable, es que los elfos llegaron a tener el estatus de dioses de menor rango y que se les asociaban poderes sobre los elementos de la naturaleza.
¿Qué apariencia tienen los elfos?
A pesar de que existen muchas variaciones con respecto a la forma física de los elfos, ya sean más o menos cercanos al ser humano, siempre se les consideró como seres hermosos y benéficos, tan puros e inocentes que, según algunas autoridades, su nombre se derivaba de la misma raíz de la palabra latina "blanco" (albus). De hecho su antroporfismo, las orejas puntiagudas y personalidades traviesas, son atribuciones más literarias que específicamente mitológicas. (La línea base de su apariencia humana es su clara relación con los Vanir, pero también hay otras versiones en que da la impresión que los elfos se parecían más a los duendes, a través de la mitología celta)
En otro sentido, es importante aclarar que la idea de elfo tiende a ser ambigua si nos basamos en la mitología de diferentes países. Por ejemplo, los celtas no tienen una definición clara de lo que es un elfo, debido a que son seres que participan de las acciones de un grupo mayor, los seres feéricos, por lo que es un error grave definirles desde esta fuente. (Feéricos es una clasificación para todos los demás seres no humanos ni divinos, tales como duendes, gnomos, hadas, elfos, etc.)
Otro ejemplo es que los germanos paganos antiguos los relacionaban primeramente con ligeras y diminutas criaturas que vivían en el cielo, pero al llegar el cristianismo fueron degradados a seres malévolos que producían enfermedades al ganado y a la misma gente, además de ser capaces de provocar pesadillas en sus víctima. Inclusive su nombre fue raíz de la palabra albtraum (Alf- Alb- Alp) que significa pesadilla. En el folclore de Dinamarca y Suecia, en la época germana media de Nibelungenlied, un enano llamado Alberich juega un importante papel. Alberich cuyo nombre es literalmente "elfo soberano" es un claro descendiente de la confusión que provenía desde la Edda prosaica.
Para los nórdicos los elfos eran muy parecidos, por no decir iguales, a las hadas, es por esta razón que muchas de las mitologías que correspondían a las hadas fueron asociadas a los elfos. Se decía que los elfos eran tan pequeños que podían moverse rápidamente sin ser vistos mientras cuidaban de las flores, los pájaros y las mariposas y, como tenían una gran pasión por la danza, a menudo descendían a la Tierra sobre un rayo de Luna, para bailar en la hierba. Agarrados todos de las manos, danzaban en círculos, formando de esta manera los "anillos mágicos", que se discernían debido al tono más verde y a la exuberancia de la hierba que sus pequeños pies habían pisado.
Los elfos en la cultura inglesa
Según la creencia popular en Inglaterra, si cualquier mortal se situaba en medio de estos anillos mágicos podía verles y ganarse su favor. Sin embargo, los escandinavos y los teutones afirmaban que el infeliz debía morir.
Estos elfos, que en Inglaterra eran llamados hados, producto del uso indiscriminado de los términos desde el siglo XVI (Específicamente en el periodo Isabelino), eran músicos entusiastas y se deleitaban especialmente con cierta tonada conocida como la danza de los elfos, la cual era tan irresistible que nadie que la oyera podía evitar ponerse a bailar. Si un mortal, acertando a oír esta música, se aventuraba a reproducirla, se encontraba súbitamente incapaz de parar y era forzado a seguir tocando y bailando hasta que moría de fatiga, a menos que fuera lo suficientemente hábil como para tocar la melodía al revés o alguien cortara compasivamente las cuerdas de su violín. Sus oyentes, que se veían obligados a bailar mientras la música perdurarse, podían parar sólo cuando ésta cesara.
En tiempos posteriores, se dijo que los elfos, igual que los enanos y los duendes, fueron gobernados por un rey que, en varios países del Norte de Europa, era conocido como Andvari, Alberich, Elbegast, Gondemar, Laurin u Oberón (A través del francés Alberon, la palabra entró al idioma inglés como Oberón – rey de los elfos y las hadas en la obra de Shakespeare, El sueño de una noche de verano.) Dicho rey, al ser un espíritu del inframundo, fue considerado como un demonio con la llegada del cristianismo y se le permitió que conservara los poderes mágicos que los misioneros le habían arrebatado al dios Frey. Él gobernaba la tierra de las hadas junto a su reina Titania y las más importantes festividades de la Tierra se celebraban en el solsticio de verano.
Estos elfos, al igual que los brownies, los Huldrafolks, los kobolds, etc, supuestamente visitaban las moradas humanas y se decía que sentían un malicioso placer enmarañando las crines y las colas de los caballos. Estos enredos eran conocidos como nudos de elfo y siempre que un granjero los divisaba, declaraba que sus caballos habían sido cabalgados por los elfos durante la noche.
Los elfos en la cultura escandinava
En Escandinavia y Alemania se ofrecían sacrificios a los elfos para que les fueran propicios. Estos sacrificios consistían en algún pequeño animal, o en un cuenco de miel y leche, que se conocía como Alfblot. Eran bastante comunes hasta que los misioneros enseñaron a la gente que los elfos eran simples demonios, tras lo cual, pasaron a ser ofrecidos a los ángeles, a los cuales se acudió durante mucho tiempo para que favorecieran a los mortales y se les propició con las mismas ofrendas.
Se suponía que muchos de los elfos vivían y morían con los árboles y plantas que ellos cuidaban, (Los elfos de la mitología nórdica sobrevivieron en el folclore escandinavo como diminutas figuras femeninas. Por ejemplo las ÄLVOR suecas eran hermosas chicas que vivían en el bosque con un rey elfo) pero estas doncellas del musgo, el bosque o los árboles, aunque increíblemente hermosas cuando eran contempladas por delante, estaban tan ahuecadas como un hoyo cuando eran vistas desde atrás. Ellas aparecen en muchos de los relatos populares, pero casi siempre como espíritus benevolentes y serviciales, ya que siempre estaban dispuestas a hacer el bien por los mortales y a cultivar relaciones amistosas con ellos.
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